domingo, 24 de marzo de 2013

La Y Vasca


Fomento insiste en que la ‘Y’ vasca está entre sus prioridades pero no da fechas ni presupuesto



Seguimos como hasta ahora y no hay forma de arrancar una estimación, ni siquiera aproximada, del plazo en el que el tren de alta velocidad (TAV) unirá las tres capitales vascas. La ministra Ana Pastor volvió ayer a mostrarse inflexible. «Ya saben que y no doy fechas». «Las hemerotecas están llenas de trenes que iban a llegar y no han llegado», apostilló a modo de disculpa. Desde su cartera se insiste en que la Y’vasca está entre las prioridades del departamento, pero no existe ninguna certidumbre de que los hechos vayan a dar la razón al Gobierno.
El Gobierno vasco ya asume que el ramal guipuzcoano, el de su competencia, no estará terminado, como pronto, hasta 2018. El problema es que el corredor Vitoria-Bilbao, gestionado por Fomento, aún va más retrasado y en estos momentos Adif ha ralentizado aún más los trabajos –a un ritmo del 15%– debido a los recortes presupuestarios. Y Ana Pastor no dio muestras en Bruselas de que las obras se vayan a acometer con mayor celeridad.
La pregunta siguen el aire. ¿Cuánto tiempo se va a tardar en poner en marcha el TAV? No hay respuestas en la Administración. «Nos gustaría tener más recursos, pero hay los que hay y avanzamos todo lo que podemos», fue todo lo que se pudo arrancar a la ministra que ayer participó en Bruselas en la reunión de trabajo de la comisión de Transportes de los 27.
“No tengo una bola de cristal en la mano». Pastor se negaba una y otra vez a dar fechas, a hablar de presupuesto y a fijar cualquier afirmación que pueda comprometrla en el avance los trabajos. Nada de nada. Y mientras, en los tajos la situación se ve con cierta preocupación.
En la plataforma Vitoria-Bilbao aún está por licitar el Atxondo-Abadiño y los cinco tramos que conforman el nudo de Bergara, es decir, el punto que conecta el ramal guipuzcoano con el resto de la infraestructura y sin el que de nada sirve todo lo demás. No hay por tanto ninguna perspectiva de que la situación vaya a cambiar en los próximos meses. Más bien el pesimismo se ha instalado ya en todos los sectores afectados. No se ve el horizonte de la normalización de las obras y, por lo tanto, queda cada vez más lejos la fecha en que se hará posible la conexión en alta velocidad de las capitales vascas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario